¿La interpretación literal dispensacional es anacrónica?

J.P. Martínez
13 min readFeb 22, 2022

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La interpretación literal de las Escrituras es anacrónica. Al menos esta es la primera tesis de Robert P. Menzies en su libro The end of history (2022), en donde se propone convencer al mundo pentecostal de las Asambleas de Dios de que abandonen la exigencia de que sus ministros profesen el dispensacionalismo premilenial, y se abran al amilenialismo.

No soy pentecostal, pero como dispensacionalista libros como estos discuten ideas que yo creo y enseño. El mismo Menzies dice que escribió también para gente que confiesa estas cosas en general (ver su Prefacio). Por eso vamos a revisar algunos aspectos de su obra que inicia con una refutación del dispensacionalismo.

“La lectura literal de Apocalipsis obedeció a un momento histórico”

Menzies dice que la interpretación literal del Apocalipsis fue útil en su momento, pero que ahora las cosas han cambiado:

El contexto histórico que moldeó la perspectiva teológica y las formulaciones de una generación pasada ya no existen. Los asuntos que enfrentamos hoy como miembros de la enorme comunidad evangélica son muy diferentes de aquellos que enfrentaron nuestros ancestros (Parte I, Cap. I. 1.).

De acuerdo con el autor, la lectura dispensacional premilenial del Apocalipsis respondió a la disputa entre modernistas y fundamentalistas de finales del siglo XIX y principios del XX. Menzies se refiere en especial al movimiento que dió origen a la obra The Fundamentals y a las Conferencias de Filadelfia entre mayo y junio de 1919 que nacieron para enfrentar al liberalismo que había llegado a América desde Alemania y Gran Bretaña (para más referencias sobre este hecho ver la obra Biblical Criticism, 2017, de Farnell y Andrews).

Aunque Menzies no da muchos datos al respecto, es bueno recordar que en la Conferencia Mundial sobre Fundamentos Bíblicos de Filadelfia de 1919, concurrieron alrededor de 6000 asistentes, entre ellos delegados de 42 Estados de Norteamérica, la mayoría de provincias canadienses, así como gente de otros siete países. Hoy existe evidencia estenográfica de este evento y se puede también conseguir en formato kindle este importante testimonio de fe.

En estas conferencias y documentos participaron teólogos y pastores del tamaño de C.I. Scofield, Lewis Sperry Chafer, R.A. Torrey, Joseph Kyle y A. B. Winchester, entre otros. Los temas tratados cubrieron básicamente todas las áreas fundamentales de la fe cristiana -de allí el título de la obra y conferencias-, desde bibliología hasta cristología, soteriología, hamartología y escatología, etcétera.

Según Menzies esto llevó a la creencia de que para hacer frente al liberalismo se debía leer literalmente la Escritura:

Un acercamiento literal se vio como antídoto a la enfermedad modernista, una salvaguarda contra la tergiversación de la Escritura para forzarla a adecuarse al espíritu humanista de la época.

Sin embargo, el autor entonces indica que

…el contexto que enfrentamos hoy es muy diferente. El modernismo ya no es un enemigo ante nosotros. Los vientos prevalentes han cambiado junto con los desafíos contemporáneos.

“Los académicos han abandonado la lectura literal de Apocalisis”

Hoy la amenaza, dice Menzies, tiene más que ver con el posmodernismo. Ahora ya no se cuestiona tanto lo sobrenatural sino que se acepta casi cualquier cosa. Se niega la existencia de la verdad universal. En suma, el autor dice que “la lectura literal del libro de Apocalipsis estuvo históricamente condicionada”. También añade que la erudición cristiana ya no considera este acercamiento dispensacional con seriedad:

Este acercamiento al libro de Apocalipsis ha sido ampliamente abandonado por una nueva generación de académicos evangélicos.

Según Menzies esto ha ocurrido por tres razones:

  1. Porque el modernismo anti-sobrenatural ya no existe, y la lectura literal ya no ofrece respuestas a los desafíos actuales.
  2. Porque se ha reconocido que Apocalipsis está lleno de símbolos.
  3. Porque los nuevos académicos reconocen que esta es una muy elaborada pieza literaria, un reporte de una visión previa antes que de un oráculo profético espontáneo, que intenta que el lector vea la realidad desde una óptica celestial.

Menzies dice que ya no tiene caso en nuestros días hablar de que el sentido normal y pleno del texto bíblico es suficiente: “hay que averiguar qué significa ese sentido pleno”.

“Apocalipsis 7:4 se lee mejor desde el amilenialismo”

Para ilustrar su punto, el autor refiere Apocalipsis 7:4 en donde se habla de los 144,000 de todas las tribus de Israel. ¿Quiénes son estos? El texto dice que son 144,000 sellados de todas las tribus de los israelitas. Pero para Menzies estos 144,000 no son lo que dice el texto que son. El texto significa algo más, posee una especie de sensu plenior, por lo que hay que decodificar lo que se lee. Luego de relacionar algunos pasajes bíblicos apela a la academia:

La mayoría de los evangélicos…interpretan este pasaje simbólicamente como una promesa espiritual de protección para la iglesia.

Sostiene además que no es plausible creer que estos 144,000 son de las tribus de Israel, aunque el texto bíblico lo diga explícitamente. Para ello expone la siguiente razón:

Los números aquí (12x12,000) evocan en la mente un censo militar (cfr. Ap.14:1–5), uno que enfatiza el sellado completo. Note además que la Nueva Jerusalén son 12,000 estadios en longitud y sus paredes son 144 codos de grueso (Ap.21:16–17), Entonces, los números (12x 12,000=144,000) son símbolos que representan un mensaje de gran importancia y aliento para la iglesia, para Juan y para nosotros…

Se supone que esta decodificación del Apocalipsis sí cumple con los tres requisitos del autor: se puede aplicar a la iglesia hoy, está aprobado por los académicos y descifra los símbolos bíblicos correctamente.

La posición de Manzies contra la lectura literal de las Escrituras presenta varios problemas que revisaremos brevemente a continuación.

La lectura literal no respondió, como sostiene el autor, a una coyuntura histórica

Menzies ofrece la impresión de que la forma en que los dispensacionalistas leen Apocalipsis es al pie de la letra, sin mucha atención a los géneros literarios y como una costumbre que se adoptó a finales del siglo XIX y principios del siglo XX por una necesidad apologética. Pero esto no es así.

El Dr. Abner Chou (2018) indica:

La hermenéutica histórico literal-gramatical no es una formulación moderna sino el cómo los escritores bíblicos leían la Escritura. La hermenéutica cristiana sigue a los profetas y apóstoles, y por tanto es una hermenéutica de obediencia (p.23, The hermeneutics of the biblical writers).

El método histórico literal gramatical que usan los dispensacionalistas y que les hace leer Apocalipsis según esta regla, no fue, como dice Manzies, “una necesidad históricamente condicionada” para enfrentar al modernismo.

Los escritores bíblicos no leyeron las Escrituras que tenían según la lectura social en boga, ni tampoco los fundamentalistas del siglo XX. Jeremías 6:14 habla de una época en la que la sociedad hablaba de paz en medio de la abominación. El mensaje profético no se acomodó a esto sino que lo desafío. La posición de Menzies de que la lectura literal de Apocalipsis es anacrónica porque no responde a la necesidad de hoy parece querer releer la Escritura -amilenialmente- de forma que tenga sentido para nuestra necesidad actual, antes que para averiguar cuál era la intención del autor y entonces desde allí, ver qué principios se pueden obtener de aplicación actual.

El Dr. Roy B. Zuck (1991) indica que “la aplicación sin interpretación abre la puerta para una aplicación indebida de la Biblia” (p.279). ¿Cómo debe interpretarse la profecía? Zuck indica los siguientes pasos:

  1. Seguir los principios de la interpretación histórico literal gramatical.
  2. Tomar las palabras de la profecía en su sentido normal gramatical.
  3. Considerar el significado literario para identificar el lugar del lenguaje figurado y simbólico.
  4. Observar el enfoque principal de la profecía: el Mesías y su reino.
  5. Reconocer el principio del escorzo: ver lo que existe en medio de los dos advenimientos de Cristo.
  6. Buscar las interpretaciones que ya dejó Dios en su propio texto.
  7. Comparar los pasajes paralelos.
  8. Identificar y distinguir entre las profecías ya cumplidas y las profecías por cumplir (pp.241–249, Basic Bible interpretation).

Está claro para el dispensacionalismo que la lectura literal de los símbolos de Apocalipsis exige averiguar si Dios interpretó su misma revelación en el texto. La mayoría de los símbolos en Apocalipsis tienen su explicación allí mismo. Por ejemplo, las siete estrellas y los siete candelabros de oro son, respectivamente, los siete ángeles de las iglesias y las siete iglesias (Ap.1:20). ¿Qué son las copas de oro llenas de incienso? Las oraciones de los santos (Ap.5:8). ¿Quién es el Cordero inmolado? Definitivamente es Cristo (Ap. 5:5–6). ¿Quién es el Dragón rojo de Apocalipsis 12:3? El Diablo y Satanás (v.9). Y así en muchos otros casos. Desde luego, no todos los símbolos son igual de fáciles de identificar, pero la mayoría están explicados en el mismo libro, y ciertamente 144,000 no es un caso complicado como otros, pues que el mismo texto dice que son 144,000 israelitas de todas las tribus de Israel (Ap.7:4).

Un ejemplo más complejo puede ser útil. ¿Cómo leyó el profeta Daniel la profecía de Jeremías de los setenta años (Jer.29:10–12)? Daniel interpretó los setenta años como setenta años (Dn.9:1–2), es decir, literalmente. No pensó: “7x10=70, porque al séptimo día Dios descansó (Gn.2:2) y ahora son las 10 horas, por tanto 70 en relación con el séptimo día de la “semana”=setenta semanas”, o algo parecido.

Daniel no solo tenía la profecía de Jeremías en mente. Dice el texto que estaba leyendo los libros, en plural (Dn.9:2). Abner Chou (2018) sostiene que Daniel tenía en mente también a Deuteronomio y Reyes, pues “Jeremías repite el lenguaje de Deuteronomio y Reyes al discutir la necesidad de arrepentimiento” (p.67, Hermeneutics of the biblical writers). Daniel estaba interesado en cómo armonizar el contenido de estos libros en relación al exilio. Parece ser que Daniel esperaba que Jeremías 29:10–12 se cumpliera y esto coincidiera con la restauración final de Israel. Fue entonces cuando Dios envió a Gabriel para explicarle al profeta cómo la conclusión de los setenta años encajaba en el plan más amplio del Señor para terminar el exilio.

¿Las setenta semanas es una interpretación simbólica de los setenta años? No. Chou (2018) concluye:

…el contexto indica que la profecía explica cómo el retorno del exilio luego de setenta años embona en el plan más amplio retratado por otros textos vinculados intertextualmente con Jeremías (p.68).

Los setenta años fueron setenta años en un sentido literal, pero las implicaciones proféticas fueron más amplias. Eso es muy diferente a leer simbólicamente la revelación.

La evidencia histórica de los padres de la iglesia

Un argumento histórico de gran peso también se opone a la conclusión de Menzies. ¿Leían los padres de la iglesia la profecía y la Escritura de forma no literal?

Justino Martir (155–167 d.C.) creía que lo profetizado tenía que cumplirse como se indicaba:

Ya que, entonces, probamos que todas las cosas han sido predichas por los profetas antes de que pasaran, tenemos que creer también necesariamente que esas cosas que fueron predichas de la misma forma, pero que están por acontecer, ciertamente pasarán (Primera Apología, Cap.52).

Justino aquí dice que así como Cristo vino una vez, así regresará y resucitará a los suyos, literalmente.

Ireneo (140–202), por su parte, escribió:

Si alguno se atreve a alegorizar [las profecías] de este tipo, no serán halladas consistentes en todos los puntos y serán confundidas por la enseñanza [en cuestión].

Aquí Ireneo hablaba, por ejemplo, de la profecía de que las ciudades de los gentiles serían desoladas para que no pudieran ser habitadas más por el hombre. Las profecías de Isaías debían acontecer literalmente.

Sobre Apocalipsis, Ireneo específicamente esperaba el cumplimiento de la llegada de los diez reyes:

En la clara luz de lo que dijo Juan en Apocalipsis, y concerniente a los diez reyes que se levantarán, entre los cuales el imperio ahora mismo gobierna [la tierra], serán divididos… (Contra las Herejías, Libro V, Cap. XXV, párrafo 5).

Creía que la Escritura hablaba de una Babilonia que sería quemada en el fuego, y que daría su reino a la bestia, y pondría a la iglesia en fuga (Libro V, Cap.26, Párrafo 1).

Tertuliano (155–220 d.C.) estaba convencido de que Jeremías, Isaías y David no nos habían dejado “lenguaje parabólico de Sus poderosas obras”. Añadió:

Sin duda estamos acostumbrados a darle significado espiritual a estas declaraciones de la profecía, según la analogía de las enfermedades físicas que fueron sanadas por el Señor; pero aún así fueron cumplidas literalmente; entonces previendo que los profetas enseñaron ambos sentidos, excepto que la mayoría de sus palabras solo pueden ser tomadas en su significado puro y normal, libres de toda oscuridad alegórica (Sobre la resurrección de la carne, Cap.20).

El argumento de Manzies contra el dispensacionalismo descansa, pues, en que la lectura literal de Apocalipsis fue una necesidad histórica de principios del siglo XX que ya no tiene validez. Esto, como hemos visto, no tiene sustento suficiente.

La academia no es un argumento exegético

Menzies dice, en pocas palabras, que los cristianos necesitan un “enfoque fresco”, que comience a cuestionar la lectura literal de la revelación profética a favor de la visión amilenial. Para eso es necesario observar el camino que la academia ha seguido abandonando al dispensacionalismo.

En primer lugar, la apelación a los académicos no es un argumento exegético. La exégesis se puede apoyar en trabajos académicos, lo que es diferente. La hermenéutica debe fundarse en el análisis de los textos, antes que en el de los libros de los eruditos. Y en segundo lugar, Menzies opina desde su trinchera teológica; porque académicos dispensacionalistas, expertos en lenguas bíblicas, historia de la iglesia y teología los hay muchos y varios muy distinguidos. Citar su nombres aquí sería presuncioso. Pero se pueden hallar hoy mismo produciendo obras de alta calidad hermenéutica y teológica, enseñando en seminarios y algunos hasta dando la batalla también en la discusión político-social.

Aunque el concepto de erudición puede variar entre cristianos, de ningún lado es argumento el que la academia esté de su lado en el tema del dispensacionalismo y el amilenialismo. Porque si este fuera el caso, quizá el número de académicos agnósticos y neo-ortodoxos enseñando teología en América y Europa nos exigiría concluir que la balanza está en contra de la ortodoxia cristiana.

El amilenialismo no es nada “fresco” desde el punto de vista histórico

Paradójicamente, y solo en cierto sentido escolar, se tendría que hablar de la tradición dispensacional como lo realmente “fresco” -en el sentido de “reciente” y dinámico- en comparación con la tradición amilenial. Por supuesto, el premilenialismo es más antiguo que todas las escuelas sobre el milenio (ver Clemente de Roma, La Didaché, El pastor de Hermas, Barnabás, Policarpo, Ignacio, Papías, Justino Martir, Ireneo, Tertuliano, Hipólito, Cipriano, Comodianus, Nepos y Lactantius).

El amilenialismo dominó la Edad Media. La matemática que Menzies presenta, por ejemplo, de Apocalipsis 7:4 y los 144,000 no es de calado reciente sino antiguo, como cuando Agustín interpretó Apocalipsis 20 y los 1000 años como simbólicos, desde una operación de 10x10x10 en su Ciudad de Dios, en donde habló del número como un ciclo completo de tiempo. Estas ideas heredadas del pensamiento alegórico alejandrino-platónico ya llevan varios siglos de existencia y su “frescor” es difícil de percibir.

Los reformadores adoptaron el amilenialismo de Roma y dejaron sin reformar su hermenéutica en relación a la profecía. Calvino, de hecho, escribió contra los “quiliastas” en sus Instituciones, es decir, contra aquellos que esperaban un milenio literal. El Dr. Andy Woods reconoce que los reformadores recuperaron la hermenéutica, pero la aplicaron solo a algunas partes de la Biblia. Se tendría que esperar a una generación subsiguiente de reformadores para que la hermenéutica alcanzara también a la profecía. Esta generación es la que comenzó a darle forma al dispensacionalismo. Woods (2017) escribió:

La teología reformada [amilenial] continua permitiendo mucha alegorización de la Escritura, especialmente en relación a la eclesiología y la escatología. Los dispensacionalistas, por otro lado, han venido por su cuenta aproximadamente dos siglos después de la Reforma, tomando la hermenéutica de la reforma que se usó para rescatar ciertas doctrinas durante la Era de la Reforma y aplicando esta misma hermenéutica a la totalidad de la Escritura (p.257, Forged from reformation).

Alejarse en este caso del dispensacionalismo para ir al amilenialismo no sería un paso hacia el frente, sino hacia atrás.

La apertura hacia el amilenialismo implica un cambio que afecta muchas áreas de la fe

El Dr. Nathan D. Holsteen (2015) del Seminario Teológico de Dallas indica que la hermenéutica dispensacional comparte con la teología del pacto (reformada-amilenial) la misma convicción de que Dios habla en la Escritura y también el que debemos hallar el significado que quiso comunicar el autor, pero hay diferencias importantes:

La hermenéutica pactual [reformada] es una forma de leer la Escritura que insiste en que la única forma de leer la Escritura es desde el enfoque pactual -el enfoque pactual enseña que hay un pacto de gracia, por lo que solo puede haber un pueblo de Dios y dicho pueblo de Dios son los electos a través de todas las eras (The hermeneutics of dispensationalism, en Dispensationalism and the history of redemption).

¿Cuál es la consecuencia de esto? Holsteen dice: “cualquier promesa hecha a Israel en el Antiguo Testamento puede legitimar, por medio de esta hermenéutica, su cumplimiento en los santos del Nuevo Testamento”. Menzies al hablar entonces de un cambio o apertura escatológica hacia el amilenialismo está promoviendo un cambio hermenéutico que afectará otras áreas de la teología, y por tanto, de la cosmovisión de la iglesia. Cualquiera que pretenda dar este giro debe conocer dichas consecuencias.

Por su parte, la hermenéutica dispensacionalista parte del supuesto de que el mensaje de Dios puede ser entendido por aquellos que originalmente lo entregaron, es decir: los profetas y apóstoles al recibir el mensaje no estaban a oscuras, a la espera de una posterior decodificación de sus palabras. La Biblia es perspicua, puede ser entendida, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos.

Para la teología pactual amilenial el Antiguo Testamento estuvo velado hasta que la llave hermenéutica del Nuevo Testamento apareció. Holsteen (2015) dice: “Para el Israel del Antiguo Testamento, entonces, el mensaje de los profetas como se halló en la Escritura fue incalcanzablemente imperspicuo”. En cambio, para el dispensacionalismo Dios reveló su plan a través de la historia, progresivamente, de forma que se le pudiera entender y que al pueblo le quedara clara cuál era la situación en cada dispensación. En suma:

La hermenéutica dispensacionalista está comprometida con el literalismo, pero…de una forma distinta al literalismo de la hermenéutica pactual…el literalismo dispensacional es un literalismo más consistente (Idem).

Literalismo dispensacional aquí significa tomar la Escritura en su sentido normal y pleno, contra lo que Manzies escribe y califica de enfoque del pasado. Ante estas críticas el dispensacionalismo insiste en que se han de revisar los géneros literarios y las formas del lenguaje para obtener el significado literal determinado. Zacarías 9:9 habló de que el Rey vendría “montado en un asno”. ¿Pensó el profeta y sus oyentes que ese asno era algo distinto a un asno común? Es poco probable. Las palabras eran comprendidas en su sentido normal y natural. Y para el tiempo de Cristo la profecía se cumplió literalmente durante la entrada triunfal en Jerusalén (Mt.21:1 y ss.). El factor unificador del dispensacionalismo es- dice Holsteen- un compromiso sistémico con la interpretación literal.

Conclusión

En próximas entradas seguiremos analizando la obra de Manzies y sus cuestionamientos al dispensacionalismo. Por lo pronto, si algún dispensacionalista ha de abandonar al dispensacionalismo, las razones de Manzies -que el dispensacionalismo premilenial respondió a una coyuntura histórica limitada, que los académicos abandonaron la lectura literal de la profecía y que Apocalipsis está lleno de símbolos- claramente no son las adecuadas.

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J.P. Martínez
J.P. Martínez

Written by J.P. Martínez

Escritor y Broadcaster. Egresado de UABC, UOC y MINTS. Alumno de posgrado en el Dallas Theological Seminary. Verdad y amor al prójimo.

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