¿Llegó la hora del amilenialismo en las Asambleas de Dios?
La Constitución de las Asambleas de Dios, en su apartado IX titulado Doctrinas y prácticas desaprobadas, indica en su sección 3 sobre Errores escatológicos lo siguiente:
El Concilio General de las Asambleas no aprueba la enseñanza amilenaria y la errónea filosofía que la acompaña que niega el hecho de un reino literal de Cristo en la tierra que durará mil años, y lo substituye con la teoría de que esta dispensación cristiana o de la iglesia es el milenio espiritual del que, dicen sus proponentes, profetizaron los escritores de la Biblia.
Esta posición ha sido criticada por algunos como una especie de mordaza intelectual que no permite el sano desarrollo teológico y la libertad de conciencia de los ministros pentecostales, siendo desde luego estos críticos en su mayoría simpatizantes del amilenialismo.
Robert P. Menzies recientemente publicó un libro -con una sentida recomendación del puntero amilenial Sam Storms- titulado The end of history (2022), en donde inicia indicando que ya es hora de que las Asambleas de Dios adopten “un enfoque [escatológico] fresco”. No es difícil observar el que además de la propuesta de que los ministros no tengan que adherirse al premilenialismo dispensacional, está la idea de que el dispensacionalismo no es “tan fresco” como se piensa, y que el enfoque amilenial puede entrar en escena para reformar a las Asambleas, y a decir de algunos, “quitar la confusión” que el dispensacionalismo ha traído entre sus filas.
Las Asambleas de Dios no son la única organización cristiana que posee una postura escatológica determinada. La Iglesia Nacional presbiteriana de México dice en su Constitución, artículo 32, lo siguiente:
Por tanto como Iglesia Reformada somos una Iglesia Confesional es decir, expresamos nuestra fe en Cristo como Salvador y Señor y el sentido presbiteriano de la vida, por medio de las Confesiones de Fe Reformadas como son, la Confesión de Fe de Westminster, la Institución Cristiana de Juan Calvino, la Segunda Confesión Helvética, la Confesión de Fe Escocesa, la Confesión Belga, los Cánones de Dort, el Catecismo de Heidelberg, todos estos documentos teológicos reformados los denominamos los Símbolos doctrinales de nuestra Iglesia.
Hasta donde sé, nunca ha nacido un movimiento notable que haya invitado a los presbiterianos a “un enfoque fresco” en la escatología en el que se exija que se deje de pedir que sus ministros profesen la escatología reformada amilenial, y se invite a reflexionar sobre el dispensacionalismo. Nunca ha sido un problema, ni se ha visto esto como una cadena o censura ministerial contra la libertad de conciencia y el libre ejercicio de la teología.
Sin embargo, ¿por qué es esto diferente entre algunos miembros de las Asambleas de Dios? Evidentemente, se trata tal vez más de un intento por introducir el amilenialismo en el mundo pentecostal.
Llama la atención que la Constitución de las Asambleas de Dios también dice que la organización considera error doctrinal el carácter inmutable de la salvación de una persona. En el mismo apartado que citamos, sección 1, dice:
En vista de la enseñanza bíblica…el Concilio General de las Asambleas de Dios no aprueba la posición que abraza la seguridad incondicional que sostiene que es imposible que una persona se pierda una vez haya sido salva.
Aunque la discusión aquí no es el tema de la seguridad de la salvación, es claro que este asunto es mucho más relevante, en todo caso, que el tema de la escatología. Pero parece que para algunos, el hecho de que la Constitución diga que pueden peligrar las credenciales ministeriales por afirmar lo contrario en el tema de la salvación, es menos molesto que lo diga respecto de la negación de la escatología dispensacional. Por estas razones creo que el amilenialismo puede estar siendo considerado como una puerta hacia la teología reformada por parte de sus proponentes, un instrumento de reforma desde dentro de las filas pentecostales.
Yo pertenezco a la iglesia Bautista. Entre nosotros hay mucha libertad en estos temas entre iglesias locales. Pero soy dispensacionalista, ex-amilenial, y entiendo algo de lo que el amilenialismo propone y de los efectos históricos que ha tenido, sobre todo en relación al concepto cristiano del pueblo judío, y a sus cuestionables propuestas dominacionistas entre aquellos que consideran el reino milenial ya instaurado sobre la tierra. Dispensacionalistas y reformados somos hermanos en Cristo, pero no da lo mismo ser una cosa o la otra.
En una próxima entrada estaremos revisando la obra de Menzies con más detalle. Por ahora, es importante reflexionar sobre una propuesta que podría hacer girar drásticamente el mundo pentecostal, no necesariamente hacia algo más fresco o mejor.
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